Meditación al aire libre - Rosa Monge
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Meditación al aire libre

¿Meditar al aire libre? ¿Realmente importa dónde meditas? Para mi estar al aire libre hace que la práctica no solo sea una experiencia de meditación diferente, sino una experiencia más profunda.

¿Por qué meditar al aire libre?

Quizás meditar en una habitación silenciosa sin sonidos y sin nada que distraiga es la manera más fácil, especialmente para los principiantes. También sé que es bastante difícil calmar la mente con el constante ruido del entorno. Pero también sé, que la vida es un aporte constante de estímulos, así que, si quieres que la paz que proviene de la meditación entre en tu vida más allá de tu práctica, quizás aprender a meditar a pesar de los sonidos y movimientos que nos rodean es justo lo que necesitas.

Meditación al aire libre

Hace años viví en una zona cerca de un río. Estaba a pocos minutos de mi casa. Había en la orilla una zona de hierba y arbustos y ahí es donde iba a sentarme. A menudo había una brisa que podía sentir en mi piel y escuchar en los árboles de los alrededores. También escuchaba el agua que corría a través de las arenas sueltas cerca de la orilla. En las ocasiones que llovía olía a tierra mojada y según la estación del año contemplaba con mis ojos un paisaje diferente.

Meditar allí no solo era placentero por el ambiente, sino también era diferente que meditar en el silencio de mi casa. Había más sensación de experimentar el mundo sin pensar, sin analizar demasiado. ¿Por qué? Tal vez simplemente porque había más para experimentar. Estaban los sonidos, que incluían pájaros, y el ocasional chapoteo de algún animal en el río. Había cosas para oler y la sensación corporal del contacto con la hierba.

Normalmente cierro los ojos cuando medito, porque soy una persona muy orientada a la visión y me resulta más fácil meditar de esta manera.

Cuando terminaba mi meditación junto al río, abría los ojos y lo que veía siempre era diferente de lo que había cuando comencé. Por supuesto, era lo mismo, pero lo estaba viendo de manera diferente, como si fuera la primera vez. Si bien es difícil de explicar, es fácil de reconocer si has tenido la experiencia.

Es maravilloso mirar alrededor como si lo vieras por primera vez. Estás viéndolo sin expectativa. Es posible que veas una mariposa entre las flores, pero el pensamiento de «mariposa» no pasará por tu mente, lo que significa que no nublará tu visión con ninguna idea sobre qué es o debería ser una mariposa. Los sonidos y las sensaciones también serán «nuevos».

Esta experiencia más directa de la vida nos muestra lo mucho que normalmente «vivimos» a través de nuestros pensamientos, alejado de la realidad.

Si aún no lo has probado, ¿por qué no salir en tu próxima meditación al aire libre? Siéntate en un banco o frente a un jardín, e intenta situarte frente a un lago o estanque. La vista será maravillosa cuando abras los ojos, te lo aseguro.

Es maravilloso meditar al aire libre.

Si quieres saber más sobre los beneficios de la Meditación y mi programa Caminar en la Belleza, escribirme a hola@rosamonge.com

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